gatos callejeros
Empecé a pensar en lo que no quiero pensar. En qué pasará. En si habrá un clic o seguiremos. Veo un montón de cubos agrupados en fila en una calle muy larga. Muy larga y muy estrecha. Yo estoy en la punta, justo detrás de un cubo. No lo he dicho pero los cubos son de basura, de esos cubos grises con tapadera que salen en los dibujos cuando el gato se asoma y se encuentra con una espina de una sardina. Pues esos cubos. Mi pierna se levanta ella sola, yo no puedo controlarla, y le da una patada al primer cubo. O al último. Depende de dónde estés tú. El primero tira al segundo o el último al penúltimo. Y van cayendo todos. Pero, y eso me pilla de sorpresa, uno se queda de pie. El primero o el último. Lo que no sé es si mi pierna, que a ratos actúa libremente, volverá a levantarse, si el gato tirará el cubo en busca de una espina de una sardina o si tú, que lo estás viendo todo, apagarás la luz como si no hubieras visto nada.

