el octavo mes
Estoy en la calle de julio pero ya veo la de agosto no tan lejos. Veo que han puesto un cuenco enorme para que la gente que vaya a pasear por su calle deje los relojes en él. Al lado hay un seleccionador de llamadas entrantes para que todos activen sólo las personales. Las personales y las fieles, nada de amantes en agosto. En esa calle no son bienvenidos, es para la familia, la que parece feliz. También puedo ver una montaña de ordenadores, nadie en el Messenger, nadie envía correos electrónicos. No dejan que nada de eso pase en agosto. Si sigues andando puedes coger alguno de los libros que se prestan en agosto, la calle. Y devolverlos luego en la de septiembre. Si buscas trabajo, no estás en la calle adecuada, tienes que esperar a andarla toda, a terminarla. Agosto es para que desconectes, para que te aburras, para que gastes el tiempo y notes cómo lo gastas, para que hagas lo que te dé la gana, vayas a muchos sitios, te tumbes al sol, cenes a las tantas con vino y risas. En agosto tienes que andar con chanclas, comer helados y nadar. Es el elegido. Y si no piensas andar por su calle, nada será lo mismo. Porque septiembre trae mucha caña.


finchu dijo
quizá te guste saber que de cuando en cuando visito tu blog, te leo y me gusta.
15 Agosto 2005 | 11:57 PM