robots
Se han acabado las pilas. Pero si las cambiaste la semana pasada. Bueno y qué. Las cosas se acaban. Vale. Y llevo un pijama de oso con pies incluidos. Azul. Mis hombros están caídos, no tengo ni fuerza para subirlos. Me quedo parada en mitad de la calle y viene el recargador de pilas con un aparato que no sé ni cómo puede aguantarlo. Pone las mías dentro y me dice que me espere trescientos minutos, que enseguida están. Me siento en el bordillo y una moto casi se lleva mis pies. Te sientas a mi lado y me miras. Creo que intentas comprender que voy a pilas. Yo es que casi no puedo ni sonreírte. No me llegan para eso. Mi cara no tiene expresión. Tú me preguntas si voy a poder quererte mañana. Y con las últimas palabras que me quedan te digo que sí, que mañana estaré recargada. Me sonríes y con tus dedos dibujas una sonrisa en mi cara. Dura sólo un minuto y acabas sentándote delante de mí, en el suelo, justo cuando una moto casi se lleva tu culo, y pones tus dedos en las comisuras de mis labios. Sonrío. Y me besas.


angeladini dijo
Que te quieran cuando estas "sin pilas", sin ganas de nada, de mal humor, ... Es lo más bonito, que aún así puedan sonreirte y besarte
20 Octubre 2005 | 07:51 PM