cambios
Nos paramos en el tiempo. Congelamos una imagen. Una cara, un gesto, una mirada. Se queda todo congelado en el momento en que fue. Cuando lo viviste. Pero el tiempo pasa y ya no es la misma cara ni el mismo gesto ni la misma mirada. Casi ni es la misma persona. Casi ni la reconoces. Tienes que mirarla más de una vez a lo lejos para creer que sí, que lo es. Aunque no tenga nada que ver con lo que fue. Nada. Y en un instante se te cae a los pies. La persona con quien tú viviste una historia se murió con esa historia. No vas a recuperarla. Las historias son momentos y te enamoras de personas en momentos. Fuera de allí no tiene sentido. Porque las personas no se congelan más que en tu idealización de esa historia en ese momento.


finchu dijo
correcto, a veces nos enamoramos de la idea que tenemos de una persona y no de esa persona real.
20 Noviembre 2005 | 11:48 PM