estaciones rurales
En los lugares perdidos me lleno de nostalgia hasta los topes. Nostalgia de lo vivido, de lo no vivido. Nostalgia de ti, que estuviste por aquí sin mí. Me imagino las vidas de la gente, les miro la cara, si son felices, qué les falta, si están completos. Me miro a mí. No entiendo mis sensaciones, no entiendo mis silencios. No sé verme sola, no me veo contigo. Me dan ganas de escribir. Mucho y largo. Y echo de menos mi ordenador blanco. Pienso en cómo se acostumbraron ellos a esto y en por qué se terminó lo nuestro. Mis pies están congelados y tengo hambre. Pienso en los niños que dice el señor de aquí se duermen en el coche cuando vuelven a casa de noche. Pienso en cómo serán los míos, si voy a tener, si seré capaz de estar a tu lado. Mucho y largo. Si tú serás capaz de estar a mi lado. Mucho y largo. Ojalá fuera capaz de volver a un lugar iluminado, ojalá fuera capaz de decir sí, estoy bien, me siento bien. Pero a veces cuesta tanto. Otras veces no, otras veces es tan fácil. Estar sola y sentirlo y sentirme bien. Y dejar las otras vidas para quien las vive, pensar que son suyas y que ojalá ellos puedan hacerlo, ojalá ellos sientan todo lo bien que puedan. Y te envidio. Envidio un viaje largo con alguien sentado a tu lado, envidio ese no pensar, ese seguir bien hacia delante. Y yo intentando dejarte. Intentando alejarme y verlo todo como algo normal. Como la lluvia que está cayendo. Como la cobertura que no tengo. Como esta luz que me alumbra el papel y yo, aquí, sola, tranquila, bien, echando de menos. Siempre echando de menos. Cómo cuesta a veces.


esther dijo
triste, pero precioso. nostalgico, pero sincero
20 Octubre 2006 | 08:36 AM