de vestidos y de colores
Y saldrán otra vez a tocar de noche, clandestinos casi como nosotros cuando nos decimos que nos queremos porque sabemos que nadie nos escucha ni nos lee. Seguramente si nos sintiéramos observados no sería lo mismo, pero como no sería lo mismo nada de lo que hiciéramos en nuestras rutinas, en nuestras duchas, en nuestras noches. Ellos saldrán otra vez a tocar de noche la noche en que yo me quede en casa intentando introducir, desarrollar y cerrar algo que tenga que ver con algo, que no se quede colgando del techo del que cuelga ese globo que se cae cada vez que levanto el brazo más de lo estrictamente necesario para ponerme el abrigo, o para quitármelo. La misma noche que es idéntica a todas en las que tiendo a analizar como hacía mi profesor de matemáticas que el otro día me crucé, el mismo que tenía cara de perturbado y al que, deduzco, las matemáticas le habrían salvado de algunas pajas o llevado a ellas. Tocarán en el mismo club que iba yo hace años, cuando ni siquiera conocía a nadie que pudiera tocar en un club y yo pudiera conocer. Lo que me lleva a pensar en qué pensaba yo antes, cuando colgaba una hoja de papel en la pared de mi habitación con un corazón enorme, aún lo recuerdo, cuando leía ben quiere a ana de no sé qué autor. Cuando era una niña vestida de rosa o de rosa manchado de azul. Oigo como tocan desde aquí y ya no corro desclaza para ver sus sombras desde mi balcón. Desde el día que me saludaste no he vuelto a mirar. Quizás pq cuando nos sentimos descubiertos tendimos a cubrirnos, aunque tú apartaras la cortina como yo, aunque me miraras como yo. No voy a volver a mirar. Pq mi vestido ahora es azul manchado de rosa.


123 dijo
...pero no hay mayor placer que el de descubrirse, y apartar la cortina, y volver a mirar...eso desata sonrisas y agita almas...y una vez desnuda, da igual de que color fuera tu vestido...
precioso bucle.
un beso
4 Abril 2007 | 10:35 AM