antony & the johnsons
La próxima vez que vaya a un concierto como el de anoche -si es que habrá uno como el de anoche- tengo que sacar el lápiz y el papel. Mi cabeza no para de procesar, cosas que después se me olvidan. Me suben y me bajan un montón de sensaciones y me enamoro una vez cada canción. Excepto en la penúltima, que me enamoro, mínimo, dos. Y siempre de la misma persona. Y eso que estás tú delante, entre dos mil personas es fácil que te sientes delante de mí, con la Ella de ahora, que ya no soy yo. Te giras a mirarme cuando yo no te miro y te miro yo cuando tú me das la espalda, como antes en clase pero sin mi libreta y tus garabatos en ella, dibujando los muñecos de los lavabos a los que alguna vez nos escapamos. Te miro y pienso que no eras para mí, al menos no de ese modo, sí de otro, del de ahora, del que me gusta y por el que te quiero. Pero ahora mi cabeza anda por otras calles, quizás sin sentido, quizás sin retorno. Y cómo olvidarme de ella, la niña de la sorpresa de la noche, la que hasta el primer tono de voz no sabía nada de lo que íbamos a ver. Por su sonrisa, por su ilusión, por su cariño y su compañía, qué mejor regalo merecía que éste. Porque, y es verdad, hay noches brutales por las que vale la pena que siga saliendo el sol.



.... dijo
a veces es dificil no creer en las casualidades. yo deje de creer en ellas y en el destino hace tiempo. pero ayer escuchando aquella voz, todo podia ser.
19 Julio 2007 | 11:41 PM