a violeta
Cuando te miro allí tan pequeñita, diciendo no, diciendo sí, gritando lo que quieres y cómo lo quieres, pidiendo a veces, poniéndote tímida y coqueta, contenta de que estemos contigo, columpiándote, mirándote, consintiéndote, se me van los pensamientos a cómo serás de mayor, cómo sentirás tu vida, cómo la manejarás. Espero que sepas más que yo, que aprendas más deprisa que yo. Me duele en el alma que alguien pueda hacerte daño, me consuela pensar que ahora es cuando se puede hacer algo, se te puede dar tanto, que crezcas fuerte y no tambalees, que nada te desvíe de tu camino, que te mantengas fiel a tus instintos, a tus emociones, a tus ilusiones. Que ninguna lágrima sea más que una sonrisa. Que crezcas libre y, a la vez, feliz. Y que nunca pierdas tu esencia.

