una semana en la 129-1
Te dejaba en la cama tumbado y volvía a casa en la moto, mirando fugazmente la luna llena que me acompañaba en el camino, recordando todas las lunas llenas que habíamos ido a encontrar. Ahora no podías verla, desde ese edificio en el que pasaste una larga semana y yo me la hacía mía, la hacía nuestra, recorriendo ese trozo de autopista fría y descongestionada donde una vez me preguntaste si te quería.

